UH?

En cuclillas, observa dentro del haz de luz las partículas flotantes de polvo de lo que alguna vez fue su propia piel.

En época de verano, a la hora del atardecer, diario entra esa línea de luz formando treinta y cinco grados con respecto al suelo de su celda traspasando la pequeñita ventana. Por la misma altura de ésta, nunca ha tenido oportunidad de ver lo que hay allá afuera, sin embargo, en esta temporada es tal la luminosidad que se forma en esos momentos, que la habitación se torna anaranjada, logrando por algunos instantes que su agujero sea más cálido, que se sienta como un recinto iluminado, que se inviertan las luces de sus cálculos.

Durante siglos ha gozado de imaginar, confinado en algún rincón de sus escasos metros cuadrados que es lo que podría haber allá afuera. Gusta de imaginar grandes espacios abiertos, llenos de paz y sin nadie alrededor. Tiene mucho tiempo de no ver a ningún ser humano, en sus profundos pensamientos habita un miedo mortal a toparse con uno de nuevo, y cuando esto invade su mente le afecta emocionalmente demasiado, por tanto, sólo piensa en bellos lugares, pero jamás traza compañía. Por experiencia, sabe que la situación puede alterarle de tal forma, que podría pasar inconciente varios días debido a las convulsiones.

Sólo dos actividades lo hacen dejar su incansable trabajo. Su adoración por la lluvia, sobretodo las grandes tormentas, cuando el concierto llega a sus oídos a veces lo lleva a rascar las paredes de puro placer; el frío también lo orilla a acurrucarse con su cuerpo desnudo y allagado para tratar de encontrar en algún lado el calor en donde tiene mucho de ya no encontrarlo, pues éste se escapó; si ninguna de estas condiciones existe, trabaja arduamente sobre los planos tridimensionales que ha trazado a través de los siglos con su mente alrededor de toda su celda ó aquellos textos escritos en esos geroglíficos extraños que escribe con sus uñas sobre las paredes en letra diminuta, sobretodo durante la noche, cuando es capaz de vislumbrar sus textos en un naranja brilloso contrastante a la perfección con lo negro de su existencia y la obscuridad de su celda.

Desde hace tiempo ha deducido que calcula su propia hora, la lista de interminables iteraciones que hace sobre la función pintada en la pared que lo acosa desde su aparición en la celda hacía…¿Hacía cuanto? Sabe que su muerte es inminente y que ésta está cerca. Hay una réplica podrida, las iteraciones no dejan de entregar los números malditos y los glifos no dejan de indicarle algún suceso extraño en la historia…¿Que historia?

Llego la hora. 

Todo es anaranjado en el solsticio cuando espera ver de frente a la verdad rasgando el ridículo telón ilusorio de su podredumbre. Sin temor, se pone de pie volteando hacía arriba por donde el haz de luz penetra, piensa que pronto éste mostrará el polvo de todo lo que alguna vez él, sus cálculos y sus pensamientos fueron en conjunto. A lo lejos puede escuchar una voz robótica que repite la secuencia del resultado de las siete iteraciones podridas que el mismo calculó en los últimos meses, siente un agudo dolor en el pecho del cual es inevitable emitir un grito de intenso dolor que se ve inmediatamente ahogado por algo que obstruye el interior de su cuerpo. De su boca se asoman ocho dedos de largas uñas aferrados a sus mejillas deformándole las facciones. AL poco tiempo son una cabeza y unos brazos empujándo para salir del apretado traje de aquél ridículo ser que calculaba; una figura un tanto viscosa, alta y esbelta se encuentra pisando lo que alguna vez fue un prisionero, da un paso hacia adelante, traspasa la pared sin que la materia ni nada lo pueda detener, y en un abrir y cerrar de ojos, se hace libre.

EGA

Un viaje en colectivo

Sentado en la única lonchería de Bahuichivo espero a que pase el Chepe de segunda clase para que salga el único colectivo del día con destino Urique. La señora se encuentra dentro de su pequeño espacio de trabajo preparándome unas tostadas de deshebrada. La vista que tengo enfrente abarca, diría yo, el ochenta y cinco por ciento de la totalidad del pueblo. Las vías del tren, la clásica tiendita, la estación del Chepe con estacionamiento incluído, donde ya espera el transporte que me llevará al corazón de las barrancas del cobre;  a mi derecha, la calle de terracería de la cual la Lonchería forma la esquina, encargada de traer a las trocas al área principal del pueblo, donde se da toda la acción. En sentido contrario de ésta, Urique.

Mis tostadas de deshebrada están ¡que te cagas! Tanto, que no me importan las moscas revoloteando sin parar alrededor de mi. La salsa huichol les da un toque magistral, y mi Sangria Señorial ayuda a que bajen señorialmente como debe de ser. La chica del rebozo a mi lado leyendo Pedro Paramo y tejiéndose el cabello, las mochilas tumbadas, y a lo lejos, un camión de Coca Cola que se va acercando poco a poco al pueblo, y que con la distancia pareciera de juguete…Una chingonería.

Llegó la hora de subir al colectivo que con el arribo del de segunda rapidamente se llenó de paisanos volviendo a casa hacia sus familias. Comenzamos el recorrido saltarín lleno de baches por el camino de tierra, más sangoloteado de lo habitual. Pasamos por la lonchería donde la señora le dio cigarros y otros paquetes para entregar allá. Pasaríamos por Cerocahui y otro poblado pequeño antes del verdadero descenso que no imaginábamos. No puedo olvidar esa última parada donde ya casi todos los paisas habían bajado. El Chofer hacía no se que tantas cosas, y la chica del rebozo me orilló a hacer una de esas tantas acciones que sin ella nunca hago. Me bajé a comprarle una bolsita de manzanas pequeñas que un niño vendía. Sus ojillos se iluminaron cuando le hablé y se dio cuenta que yo era un cliente potencial, el único del día. Jamás olvidaré la gigante sonrisa que aquel mocoso me regaló cuando le dije que me diera, de las dos bolsitas, las más ricas. Todo ese placer y siete manzanas por 10 pinches pesos. Habemos quienes no aprendemos nunca acerca de la simpleza.

El clima estaba frío y con un leve chispeteo mojapendejos, me prendí un tabaco. Por primera vez ponía atención en el colectivo. Un camión de escuela, gringo, muy viejo y polvoriento. Tenía algo raro, era más alto de lo normal, caricaturesco. Las llantas eran de la misma rodada ó de una mayor, no soy conocedor de coches para precisarlo, pero estás no eran llantas cualquiera, eran de tractor, gruesas, duras y con un dibujo sumamente marcado, pero no solamente era esto lo que le daba altura, no, con un poco de observación se podía ver que tenía chacalmente unos amortiguadores mucho más largos. Fue al final que me percaté que incluso para abordar dicho artefacto era necesario una escalera de tres quicios plegable. Una vez que estuve al tanto de toda esta bizarra situación me interesé por la actividad de nuestro chofer, que era la de llenar galones de gasolina y subirlos al camión.

Iniciamos el descenso doce personas. La mitad eramos viajeros, por no decir que los únicos turistas eramos nosotros dos ya que los otros cuatro eran antropólogos que iban a trabajar a la región. El resto eran uriquenses.

La bajada son alrededor de 4500 pies de altura de pura terracería frecuentemente obstruída por piedras caprichosas que decidierón zafarse, caer y quedar como obstáculos para hacer todavía más intensa la bajada que ya cuenta con una pendiente bastante pronunciada para un camíon de escuela cómico musical de los años 80´s, en primera, con llantas de tractor y amortiguadores de monster truck. Un niño y su madre, nativos del lugar, en distintos momentos de la bajada tuvieron que vomitar su último itacate. El chiquitín por el tambaleo de la nave, y su madre por el vertigo del voladero que mostraba los kilometros que bajaríamos con la aceleración de la gravedad haciendo el viaje mucho más corto si el chofer se nos apendejaba.

Hubo dos paradas técnicas, una de las cuales también fue de cortesía. En lo que el carnal surtía de gas a nuestro super colectivo nos paramos cerca del mirador del gallego y nos incitó a visitarlo para tomar fotos. Hay una vista de las barrancas que deja sin áliento además de mostrar el río Urique al fondo y Guadalupe, uno de los poblados cercanos al que nos dirigíamos nosotros. La segunda parada técnica fue la más ingenieril. Aprovechando las caídas de agua que había en algún tramo, nos detuvimos para que el chofer enfriara las balatas a cubetadas antes de que se volviera peligroso el resto del trayecto.

Todo estaba tan bien calculado, que pensaba en el control de aviones, en donde es necesario llevar un control de horas de vuelo para saber en que momento se deben hacer servicios a la maquinaria, a las turbinas, etc. Claro está que el colectivo no se puede comparar a un avión, pero me gustó mucho la responsabilidad y el cuidado que le dan al asunto (tampoco es para menos), pero si pensamos que ni siquiera es una empresa de colectivos local que haga viajes entre otros poblados cercanos, que es el negocio de alguien que se puso vivo para hacer negocio y que encima invirtió en su camión gringo chatarra y le metió ingeniería chacal 100% mexicana para poder soportar el viaje con todo y las paradas de control que son básicas ó de lo contrario ya habrían tenido un accidente. Encima, el chofer maneja eso seis horas al día, es más amable que un microbusero del DeFectuoso, y sin exagerar, lo hizo sumamente bien. La verdad me pareció simpático, surrealista y bien chingón, me quito el sombrero ante los que llevan el negocio del colectivo.

Empezó a anochecer y yo rogaba por llegar. El viaje me encantó, pero de noche ya no me daba tanta gracia semejante bajada. El mismo viaje está planeado para que el colectivo no viaje de noche. Se llega a Urique ya con un poco de obscuridad y en cuanto se divisan algunos faroles sobre algo ya más llano se sube alguien a cobrar. 120 baritos por cuatro horas de bajada tambaleante que quizás para mi fue lo que más valió la pena de haber bajado, vivir aquello.

Ahora, estoy de nuevo en Bahuichivo, sentado en su única lonchería esperando a que pase el tren de primera hacía Los Mochis para continuar el viaje. Está cayendo una lluvia espectacular que me daría terror pensar en hacer el descenso el día de hoy, sin embargo, ésta da un espectáculo maravilloso al ochenta y cinco por ciento del pueblo y paisaje que tengo a mi vista aquí arriba. Me estoy comiendo unos burritos de deshebrada con salsa de habanero producida en Sonora que están ¡que te cagas! A mi lado está la chica del rebozo tejiendose el cabello leyendo Pedro Paramo…Una chingonería

Más tarde, cuando nos acercamos a la estación del Chepe a esperar el tren dentro de la estación para cubrirnos de la lluvia, nos topamos con el siguiente mensaje:

Olvida usted algo.gracias por comprension.buen biaje

De Urique, sus alrededores, el pescado más gordo del mundo y la chica que se aburre conmigo, tal vez algún otro día les cuente.

EGA

again

Remedios Varo, La despedida, 1958

Se está pudriendo

Me gustaría poder describir lo que siento después de que me estallaran todas mis ilusiones en la cara. El vacío que sentí durante días y que arduamente estudié para tan siquiera poder intentar la descripción de éste, pensando que vomitarlo me haría sentir mejor.

Han pasado algunos días eternos, y ahora, después de tanto darle vueltas, me doy cuenta que lo que siento no es vacío, que no lo estoy en absoluto, al contrario, estoy lleno de sentimientos que me llenan de verguenza, sorpresa y pesadez. Nunca creí llegarlos a tener, y hoy aprendo sus sensaciones y efectos. Sentimientos que me envenenan, y que siempre vi como lo más bajo y podrido de la bestialidad humana. No puedo evitarlo, hoy me aferro a ellos.

Tengo las venas llenas de iracundia viscosa y grasosa con la asquerosa sensación de aceite irremovible. Tengo una tristeza detras del esternón que se ramifica por todo mi cuerpo secándome todo por dentro hasta llegar a mi boca y extenderse por paladar y lengua, dejando activas solo las papilas gustativas de lo amargo. Estoy pudriéndome en celos y ansiedades, envidias y resentimientos que desentierran huesos de miedos muertos que me gritan al oído. Tengo un insomnio que me abraza con fuerza las piernas por las noches para no dejarme ir y ojos tristes, pero secos a causa de decepciones clavadas por delante, y otras traicioneras por detras.

Chingada madre, si tan sólo fuera capaz de describir lo que siento, quizás me sentiría mejor.

Me alejo con hambre voraz hacia el despecho de mi noche con tu orto, para esta vez de verdad vaciarme en mi exilio. Me prometo dominar las pesadillas, subyugar al insomnio y tragarme el corazón visceral de aquello que me pudre y me marchita.

EGA

El laberinto

"Sólo quien abandona el laberinto puede ser dichoso, pero sólo quien es dichoso puede abandonar el laberinto"

-Michael Ende

Llueve, llueve a cántaros sobre el laberinto en el rojo atardecer. Pareciera que Alicia quisiera inhundar el país de las maravillas hasta hacerlo desaparecer bajo su más profunda tristeza. Las ráfagas del viento avientan angustia y dolor, mientras, el tiempo, enamorado de la lluvia, alarga su estancia para acariciarla dulcemente con sus dos manecillas sin querer avanzar.

Al principio, me ha costado trabajo reconocer el lugar en donde me encuentro. Voy flotando en búsqueda de mi cuerpo esperando encontrarla con él, no se donde está, en algún momento de la tormenta la he perdido. Mi cuerpo está tirado al fondo de uno de los brazos sin salida del laberinto, al lado de un vergonzoso monumento a Nadagrado partido en dos. Estoy solo.

Entro en mi cuerpo y me despierta la lluvia helada, me duele todo. No tengo la mas remota idea de porque regrese a este lugar hecho a base de visceras y pensamiento. Alguien me observa, sin necesidad de mirarlo se quien es. No tiene sentido correr, mientras yo no le enfrente, el no atacará. He ahí su constante ataque, igual que la última vez, igual que todas las veces anteriores.

De pronto, el camino se hace mas ancho, llego a un lugar hecho a base de puro pensamiento. Es el final de otro brazo del laberinto, donde después se forma ilusoriamente la costa. Un viejo barco se aleja. Hay bonitas calles y un salón con música donde la gente baila feliz. A lo lejos veo su cuerpo bailando que al verme me sonrie, pero no estoy seguro de que sepa quién soy. Me acerco para bailar con ella un ritmo lento, propicio para contarle una historia al oído, pero no me hace caso, no me reconoce y no le interesa lo que le digo. De todas formas, ella no esta ahí. Me alejo bajo la lluvia hacia la playa, de lejos siento la mirada de aquel que me ha seguido desde el principio sobre mi espalda. Me pregunto al ver al mar sin olas si no estará muriendo también, si no habrá tomado ella aquel viejo barco, el cual, por culpa del tiempo enamorado no logra alejarse por completo.

Echo a correr dentro de las viceras del laberinto buscándola desesperado. La he perdido, me digo varias veces como clavándome un puñal. Cuando intento gritar me doy cuenta que no puedo hablar, veo todas las palabras muertas regadas por el suelo y empiezo a recordar. El grito de mis pensamientos alerta a varias personas. Escuchó sus pasos correr hacia mi en una marcha militar, me buscan hambrientos, para sus ojos vendados soy sólo un criminal.

Espero escondido a que llegue la noche. Observo a Venus, la primera luz en el cielo que aparece en este cielo rojizo. Pienso en ella fuertemente, y con toda mi voluntad deseo que se encuentre bien. Guardo este pensamiento mientras la boveda celeste enciende sus luces, y lo guardaré hasta que un dia cesen de existir.

La noche llega despues de una eternidad dejando salir a putas y ratas rabiando a buscar sobras de Asterión. Trae consigo memorias, memorias de lo que creíamos muerto o abandonado en aquellas habitaciones polvorientas y olvidadas de la mente. Alicia se ha vuelto loca, y por tanto la lluvia helada ya no deja de caer. Con la soledad entre mis brazos intento llorar con todas mis fuerzas, pero es en vano, soy incapaz.

-Soledad, cariño, por favor no llores. Ahora es hora de dormir.

Aunque es también inútil, soy incapaz.

EGA

29 de Mayo

Antes del alba, en la hora más obscura por fin descansó.

Su voz, se desplomó en un instante al lado de la ventana del salón, haciendo con sus palabras que caían en pedazos, una sopa de letras sazonada con lágrimas llenas de sal. Su cuerpo, se desvaneció temblando en el colchón dejando a la vista sólo una profunda pena. El dolor, que subía a borbotones desde lo mas profundo de su ser dejaba ver un bello espectáculo. Estaba viva.


Soy incapaz de decir cuanto tiempo duró todo aquello. Tan sólo sé que el sol del Pays de Candie se apagó unos instantes para que los girasoles girasen con la luna; que en alguna estrella lejana comenzó un diluvio que durará mil años; y que la iteración de alguna réplica pasada de la creación del mundo estalló en pedazos para crear una hermosa nebulosa en algún profundo lugar del espacio en honor a este recuerdo.


Soy incapaz de decir cuanto tiempo duró todo aquello. Esta noche, sólo puedo decir que desde lo más profundo de mi ser su sufrimiento me subía a borbotones por todos los poros de mi piel, haciendome sentir una profunda pena acompañada de escalofríos. Estaba vivo, y no podía, ni con el mas cálido abrazo protegerla del dolor.

Té para dos.

Tú lo bebiste en la tina calentando la herida que te quemaba de frío. Yo lo bebí en el salón perdido en un laberinto de pensamientos encharcado de sopa de letras.

Tu padre se despidió por la radio mientras estabas a solas con Él. Más tarde, me cantaste canciones francesas que yo no conocía. Recuperabas serenidad y compás, aunque seguramente tomará más que esto.

Aquí en lo irreal, la vida continuaba, y poco a poco el rastro empañado que dejó el aliento de La Catrina sobre el velo de cristal que cubre el maya se irá derritiendo.

…asi, antes del alba, al final de un hermoso sueño, en la hora más obscura de la noche,  dejó de respirar y de existir en este mundo, pero estaba vivo.

EGA

Una de tantas respuestas

Marc Chagall, Le promenade

Marc Chagall, Le promenade, 1917-18

Andiam sopra ad aspettar
Senti il circo arrivare?

Tutti sopra per giocar
Per la mano, e poi volare

Between the flowers
Amongst the grain
I seek you now
And far away it comes a train

Don’t ever want to miss a moment
As we’ve just begun something
I just wanna be someone
That makes you believe you are not breaking away

And I wonder what on Earth are we awaiting
For the train to tomorrow is here and it is longing
To take us away

And tomorrow there’ll be landscapes you just dreamed about
And the sound of the bells
Will sound much realer in this brand-new dawn
Yes tomorrow there’ll be still shades of yesterday
But they’ll get vaguer and vaguer
As the winter’s caress approaches close

I run to you
And I see the sky crying
Crying tears of widow, tears soon wiped dry
And thousand windows look at us dance
This sweet’n’sour theme, a romance
Dance, dance, dance…

Engulf me in your soul
And let those feathered arms fly

-Croma by Novembre

En diciembre volví a México con el objetivo de iniciar un proyecto de vida que abarcaba desde el plan profesional hasta el inicio de una nueva etapa en pareja. En algunos ámbitos, y desde aquel entonces me he percatado que llevo años sin responder a muchas cartas, mensajes, pensamientos y más cosas. El motivo de que no las haya contestado a tiempo no es precisamente decidia, quizás nunca las recibí. Comienzo a tener la teoria de que a veces recibimos mensajes sin estar concientes ó preparados, mejor dicho, sin que sea el momento ó la fecha apropiada de entrega. Sí, eso es, recibimos cosas que incluso nos parecen importantes en su momento, que nos tocan ó bien que nos las pasamos por el arco del triunfo, pero en algunos casos, a veces son mensajes que simplemente serán más claros más adelante en meses ó incluso años. Lo que intento escribir para este post es quizás una segunda parte a algo que no expliqué en "el tesoro" sencillamente por la razón de que era el primer mensaje claro y lo tomé más como algo sentimental del momento, pero han pasado meses, mi proyecto de estar en México se cayó en pedazos hace dos semanas, y hoy me doy cuenta de que algunas cosas siempre pretendieron llegar a mis manos hoy, y no a principios de siglo.

Hace unos días encontré una carta que me fue entregada a principios de febrero del presente, la releí cientos de veces en aquel mes y otros cientos ahora que la volví a encontrar. Me hizo entrar en reflexión aún más profunda de la que traigo desde hace un poco más de dos semanas, me di cuenta que una de las cosas más importantes antes de irme era precisamente dar una respuesta. A su vez, también hurgué en mi cajón de fotos de papel, el cual hace tiempo dejó de seguirse llenando por culpa del avance tecnológico. La exploración de éste era simplemente con el objetivo de encontrar nuestras viejas fotos. Para mi sorpresa, una de las fotos tenía otro mensaje oculto para mi. Oculto, porque en aquel entonces yo no hablaba su lengua, así que nunca entendí lo que escribió. Seguramente me lo tradujo en aquel entonces, pero como explicaba al principio, hoy tiene mucho más significado qué el que tuvo en aquel entonces. No era una sencilla dedicatoria, venía entre comillas, así que decidí investigar de donde provenía esta dedicatoria-cita, y me encontré que era la frase de un autor al que yo también conocí años después gracias a ella. Con ésta quisiera empezar oficialmente mi respuesta.

Y a manera de excusa, por no tomarla TAN en serio como ahora, es que ciertamente, ahora si ha pasado mucho tiempo, y ahora cuando la leo y nos veo en la foto, la frase no es de Auster, ahora es mía.

"il y a longtemps, certes, que cela s’est passé, mais je me souviens bien de cette époque, je m’en souviens comme du commencement de ma vie"                                                                                                -Paul Auster.

(a tres)

Una pluma y un papel cuadrado. He sentido la necesidad de unirlos como en aquel tiempo, y siento la sensación tan rica de la escritura, la magia que es el proceso de pensar una letra, una palabra, y de verla tomar figura.

Tomar figura. Una modelo, el píntor. Todo tuyo

Hace unos meses estabas dispuesta a volar, a lanzarte, pero la enfermedad llegó a tu familia, creíste que se te cayeron las alas y te quedaste sin aire.

Lo bueno fue que pensé y destaque mis prioridades. Lo malo fue que me hizo aún más impaciente.

No quiero perder tiempo, más tiempo.

Te ví en el café La Fourmi, con tu libro, tu maleta. Una luz te rodeaba. Imagen de película, pero ¡sí! Una luz te rodeaba. Lo demás era niebla y silencio.

Te vi y supe. Te vi mirándome, y te escuché decirme que no me podías llevar…te escuché y supe.

Te vi acercarte en penumbras hacia la ventana donde yo fumaba en aquel hotel en Madrid. Me abrazaste y me besaste como ni con un millón de palabras podría describir. Te vi y supe.

¡Claro que no te podía traer!/¡Claro que no me podías llevar! ¿Y sabes que? ¡Vengo!

Yo también siempre supe, y lo se siempre cada día más.

Galopa con furia y seguridad.

No tienes que pensar, planificar y organizar durante meses. No tienes que elegir entre estar al lado de tu familia ó estar conmigo.

Con ó sin caballo, lo soy.

Yo soy el que soy.

A su vez, con la misma imagen de la Garde freinet…no nos olvidaste.

…Tantas respuestas.

(Roaring)

¡Engulf me in your soul
And let those feathered arms fly!¡Fly!

EGA

El loco

El poeta yacía muerto al lado de una higuera seca y torcida. Su cuerpo, ya podrido por el paso de los días, y falto de un ojo por culpa de un cuervo temerario que pasó de aquel loco que sacudíase en un vaivén enfermo y desquiciado al lado de su compañero ya ido; éste, miraba al cielo como cuando se busca a alguien con desesperación.

-sálvame de mi, sálvame de las voces que me llaman…y no…¡¿pero como?! ¿sin números primos? 1.059.683.225.053.915.111.058.165.141.686.995, ¡JAJAJAJAJA!1.059.683.225.053.915.111.058.165.141.686.996…¿Tengo valor? valor… tú…1.059.683.225.053.915.111.058.165.141.686.997…valor, ¿donde estás? tú…¡Hey tú! ¡No puedo verte! !Hey tú!

Abrazándose, se acariciaba la piel de sus brazos con sus uñas largas y mugrientas que se enterraban bajo los harapos de su camisa destrozada. A menudo, éstas ejercían más fuerza de lo que su conciencia perdida podía controlar. Se carcajeaba y sollozaba de un momento a otro sin dejar de mirar. 

En aquel vaivén, jorobado y con la cabeza ladeada casi por completo, volteaba siempre hacia aquel cielo nublado a través de las ramas de aquella higuera que jamás volvería a dar fruto.

Siempre, siempre sin encontrar.

EGA

Flotar

(5/12, Flotando)

Morir.

Desde aquí arriba, se pueden ver las siluetas tenues que va dejando el movimiento de tus manos, los colores de tus pensamientos.

Me gusta entrar en la habitación de tu mente y conversar. Gozo del flotar en  el silencio escuchando ese doble bombo de una sola entidad, grato acompañamiento a la canción de la eternidad.

Podría flotar aquí por horas para observarte desnuda de la carne. 

ffl..flt.. ffl lo t aaaar. Y hoy pensaba, hoy pensaba

La vida, la cuerda floja. Fragil, diminuta. Si la tocas, se rompe. Si le soplas, se cae. Un instante para revestirse en cuerpos y planos que dan la posibilidad de la intención y de la acción.

Ayer, presencié uno de los rituales más antiguos del hombre. Finalmente entendí. 

La magnífica belleza de éste se imponía sobre la fragilidad de la vida dándole todo el valor que conlleva; convirtiéndolo en algo mucho más alto, más grande. Algo con significado puro y profundo, tanto, que La muerte y El tiempo danzaban canciones de niños aventando flores amarillas por montón.

Quiero tener bellos rituales, no fingidos ni mecanizados. Quiero cocinar con amor para que sepa siempre mejor y nunca haga daño. Quiero que los registros de mis actos logren dar solidez a la fragilidad de nuestra vida. Deseo dejar marcas de mis manos en las tuyas. Bailar contigo hasta que se me escape el aliento en un último suspiro.

Así quiero vivir la vida, con intención y significado.

¡Erosióname la espalda mientras puedas!, ¡Deja para mi las siluetas de suavidad que hay en el flamenco de tus manos!

¿Donde estás?

¿Sabes? Un día moriré. Quiero partir sabiendo que puse en todas mis acciones amor y voluntad. Saber que luchamos con toda el alma escuchando ese doble bombo bélico para realizar todos nuestros sueños.

Cuando me haya ido, estaré escuchando la ola que cuenta tu historia en la otra orilla. Esperaré con serenidad a que cruces tu también para seguir caminando.

Podría flotar aquí por horas para observarte desnuda de la carne. ¡Tu espíritu es tan bello! Me alegra saber que ni El tiempo, ni La muerte, ni sus flores podrían algún día cambiar algo de tu aspecto.

EGA

Fly with me

Marc Chagall, Au dessus de la ville, 1924

miedo

En aquel parque, tus ojitos vieron caer al niño que se hirió la rodilla intentando cruzar todo el pasamanos para niños mayores, lloraba desconsolado. Con tu mirada dulce y serena, observaste como su madre se acercó, se puso en cuclillas para poder mirarlo de frente y no hacia abajo. Le aseguró, después de darle un beso como sólo las madres lo saben hacer, que la siguiente vez lo lograría, que las caídas son momentos para levantarse, para después poder ir más lejos.

Nunca le des la espalda al miedo.

Abuelita perdida en figuras laberínticas de un platón, perdida en recuerdos de un siglo ya ido. Una visita a México con alguien que ya no está presente y que…                La historia de una gran mujer que enfrentó con coraje a los alemanes durante la ocupación francesa cuando pasaron por Enghien les bains. Visionaria, artista y que…                  La historia de una pintura donde tú todavía no estabas presente y que…                  El tiempo no parece perdonar, el peso del tiempo apagado sobre su debil espalda le cierra los ojos y las alas. Después de recorrer el laberinto en donde se encuentra perdida, se echa a soñar…                        El volumen de tu cabello, tus ojos serenos, tu evolución. La historia de tu sangre. La escucho con placer, te contemplo. Entretejes la punta izquierda de tus cabellos, siempre la punta izquierda.

Tiempo, no perdamos el tiempo porque éste se apaga.

En el pays de Candie cada mañana se escucha la radio. Una sombra se abraza en su pudor. El observador desconoce si sueña todavía ó es real. Un beso que nubla la razón, y luego, pasos que se alejan hasta desvanecerse de la realidad y entrar en Ledru rollin.

Tengo miedo de perderte.

El reloj de la gare de lyon marcaba las tres de la madrugada cuando el angel cayó inconciente sobre el Boulevard Diderot. Un lobo sale de la boca del metro, la rodea mirándola con ojos tristes, le lengüetea las alas y se pone a su lado en posición de esfinge mirando hacia La nada que se acerca lentamente para tragarse su luz. No puede, nunca podrá. La nada se aleja en dirección al hospital Quinze-Vingts.

Madame Rosa dice que no se necesitan razones para tener miedo. Tengo miedo sin razón, no le doy la espalda, pero lo tengo. Tengo miedo de perderte.

El guitarrista cantaba bossa alegrando al ya animado lugar. La comida no era espectacular y el vino era peor. Olías a Rosas y flores del campo. Cruzaste la pequeña mesa para decirme algo al oído. Nos fuimos

¿Te gustará estar aqui?

Un angel sin alas en Saint Gratien que camina por la casa sufriendo una pena. Se pasea por las salas llenas de adornos de viajes, modelos de barcos de vela, papeles y utensilios. Se sienta en una mesa de madera en la cocina para beber un té. 

La estatua de Buda que mira desde el jardín hacia dentro de la casa está acompañada de un lobo sentado en posición de esfinge.

Tengo miedo de hacerte hacer un cambio que no te beneficie, no quiero que sufras.

Tú, tu vestido morado, paseábamos por el sur-oeste cuando se escucho música de John Coltrane, era la pieza like someone in love. Las abriste, vi tus alas abiertas en todo su esplendor, ¡Gigantes! Te vi y supe. Siempre he sabido y siempre sabré. Nunca dejamos de volar, nunca dejaste de volar.

volar…

El Pays de Candie en completa obscuridad y tranquilidad. Su rojo sol bajó para descansar. Las rosas y las flores del bosque duermen. Un lobo sobre la cama velando el sueño de un angel que puede volar. Lengüetea sus alas y dos lunares alineados con el cosmos. Acerca su hocico para decirle algo al oído, en voz baja, sin despertarla

-I won’t give you anger
I won’t give you fear
I’ll just think of somewhere
Different from here

Why don’t you fly with me?

Si, volar sin miedo… Notre vie est devant nous

EGA

La réplica

Through seven songs of rejoice
His name relives his solar voice

Falling into the unknown
Yet he shall feel no harm

Light shines upon his face
Night exists no longer

In unknown colours they confront him
In soundless tounge they - they speak his name
Moonred - reaching for life through eternity
Starblack - the brooding silence, it frightens me
The brooding silence frightens me

One elderly custom in timeless guise
In ceremonies of old, one dove now flies
Fly through time

-Everlost part II by "In Flames"


La réplica


En el principio…no había nada más.

Solo tú y yo.

La masa estaba contraída en inexistencia, los pensamientos no soñaban…

Nada vibraba.

Un abrazo. Una caricia. Un beso. Despertaste de ese sueño eterno que tomábamos en la obscuridad enloquecedora e inmensa del  infinito, de la Nada. Así, juntos, creamos al mundo, en la fusión. Una realidad completamente aleatoria, pero con fin númerico definido. Diversos planos donde todo puede proceder en el mismo instante sin importar el momento en el tiempo.

La nochevieja se alejaba lentamente sobre las olas para reunirse con Dioses ancestrales de Babilonia. Sin mirar la vista atrás, muriendo con la dignidad y el respeto de quien fue segado habiendo alcanzado su madurez.

La primera noche del año llegó con la réplica de la creación del universo. Recordaste la Diosa que eres, me hablaste en tres mil quinientos idiomas con mil voces distintas, me ví reflejado en tus multiples visiones con pupilas de fractal, te abracé con mil millones de brazos y dijimos la palabra con innumerables bocas. Tocándonos, replicamos toda la historia del tiempo. Imposible buscarte principio, estúpido encontrarte final. Te expliqué todo con la música de los mudos en tus infinitos oídos, y pronto, con  ojos humanos, estuvimos frente al caos.

La guerra y la sangre, el hambre, la peste, la muerte.

El Dolor, con sus dos putas preferidas nos dio un paseo ante tal ecuación imaginaria de la realidad. La Injusticia te envidiaba y la Envidia te temía; pero no solo había jardines de miedo llenos de cisnes muertos con alas rotas y torcidas. Vimos a La Esperanza y La Fe luchando a capa y espada por un lugar en el mundo, peleando con placer, honor y furia, sin un ápice de rendición. Fuimos testigos de que el mundo que hemos creado se bate en una guerra constante entre el bien y el mal, los cuales están más allá de las manos del hombre que los juzga, y se rigen bajo un equilibrio perfecto entre tú y yo.

El intenso oleaje de sensaciones de sufrimiento y enfermedad te trajeron de vuelta al cuerpo físico. Rompiste a llorar como una niña, y mirándome profundamente me abrazaste en un ataque de violenta ternura. Me hiciste prometerte que en aquella réplica haríamos el mundo de nuevo, pero que esta vez lo haríamos bien.

Mientras, en algún lugar lejano, los sabios de un mundo paralelo se reunían en la playa para comprender al universo al tiempo que veían un bello atardecer. Eran grandes criaturas, grandes hombres de cuentos mágicos olvidados. Hombres tan valiosos, como de los que se cree sólo es posible que existan de bronce.

Estudiaban la manera de medir la intensidad de la historia que cuenta una ola cuando llega a la orilla. Sus libros sagrados aseveraban que cada ola cuenta una historia vivida del otro lado, y así, la mar, la canta al explotar en un nuevo lugar.  Estaban dispuestos a encontrar la manera de medir la intensidad de la historia que cuenta una ola con sus herramientas matemáticas.

El universo, lejos de estar muerto, les demostraba que había una infinidad de historias que llegaban sin cesar, entretejiendo una historia mucho más larga de lo que ellos se proponían medir, perplejos con la complejidad y grandeza del universo sentían la historia completa del tiempo. Nuestra historia

Sobre la misma playa, alejado de ellos, había un hombre solitario, no tan sabio como los estudiosos de la intensidad de las historias que cuentan las olas, pero lo suficientemente humano para sentir al creador y su obra con todos sus sentidos y su pensar. Dentro de él, sentía tu tristeza. Decidió comerse al mundo hasta hacerlo desaparecer para que dejaras de sufrir, comenzó comiendo todas las piedras que estaban a su alrededor hasta que el mismo se convirtió en piedra junto con los estudiosos de la intensidad de las historias que cuentan las olas. Una ola había cantado tu tristeza…con tu absoluta intensidad.

Se supo que dejarón algunas ecuaciones y cifras antes de desaparecer dentro de las cuales se encuentran las siguientes:

1.618034

0.142857

7

Se sabe que llegarón a determinar una media en todas las olas, en toda la naturaleza. Pero nunca se supo como relacionaron esto a la intensidad de las historias que cuentan las olas.

Amor, el caos que rige a nuestro universo está ordenado. Cuando terminemos el ciclo de esta respiración que hacemos juntos pasaremos un mahakalpa entero sin ninguna manifestación, solo tú y yo, en nuestra pavorosa e infinita unidad. A su tiempo, volveremos a exhalar y a crear un universo caótico. Nuestro universo es perfecto, el mundo es tan solo una de sus incomprensibles manifestaciones. La réplica, un viaje a través de lo infinito. NADA ES REAL.

Cerraste tus ojitos después de haber llorado, dormías. El mundo había recuperado su fragilísimo equilibrio. Hemos hecho bien al mundo, y cada día…lo haremos mejor, te lo prometo. El mundo ahora, en este instante, ya no es el mismo.

¡Tú me das vida! ¡Déjame protegerte del dolor!…¡Déjame protegerte del dolor!…

EGA

Invierno

La nieve caía sin perdonar, cubría la muerte que ya había traído el otoño.

El Khukuri entró de un tajo hermoso al cuello. El soldado tiró su Ka-bar al suelo recibiendo el beso de Samael, y en tan solo un instante, derramando todos sus veranos, lograba teñir de vida al amor blanco, congelado y muerto de la tierra.

Aquella isla oculta era violada. Toda la aldea en llamas.

Un piano hecho pedazos, una muñeca sin cabeza, un cuadro incompleto y un anciano llamado Geppetto muerto de un granadazo al lado.

Lejos de ahí, con una herida en la parte superior izquierda de su espalda, Lilith, a orillas del mar rojo, bajo una tormenta de arena, llora desconsolada.

EGA

El tesoro

"Art can not be modern, art is eternal"

Egon Schiele

Gustav Klimt, The Kiss, 1908

"Un beso…un aura de oro nace. Si dibujas el aura, yo la llenaré de oro, porque soy tu reina y tu eres mi único rey" Bl. Ch.

El crepúsculo llegaba sin piedad. La lluvia golpeaba la ventana para que el anciano se acercara a verlo. Noviembre. La muerte siempre avísa su llegada inminente.

La humedad y la música de la lluvia incitaban a la nostalgia. A una de esas copas de licor de pasado, para volver a vivirlo.

Le costó encontrar la llave que abría aquel sitio donde guardaba papeles importantes y algunos de sus más preciados tesoros. Tenía tantos años que no abría ese rincón. Se preguntaba si de verdad los papeles que ahí guardaba eran importantes, nunca los necesitó desde hacía años.

Tomó la caja verde ecológica, quitó el libro que había encima, la abríó lentamente, los colores se empezaron a desparramar, igual, dulcemente. Tomó aquel triángulo, lo suspendió para hacer música, lo golpeó para sacar un par de notas. Conservaba las etiquetas, estaba nuevo. Producía una música tonta, pero para él tenía algún significado. Lo volvió a colocar como colocaría a un niño dormido en su cama. Tenía un nudo en la garganta y un movimiento de tripas bastante brusco provocado por sentimientos encontrados. Ahora, como quien descubré un tesoro antiguo, titubea con tomar una u otra cosa. Toma la cajita de cartón de "Torta Boscolina." El elefante verde, verde pero invisible. Yípiri! Velas pequeñas para adornar un pastel que nunca se adornó, que nunca se horneó. La parte trasera de la caja de Torta Boscolina contiene un mensaje

"Feliz cumpleaños. Bl"

Respira. Poco a poco recuerda cuando recibió aquella caja, el día, el momento en que la abrió, y cómo. De la misma manera fue descubriendo aquel tesoro.

Dentro de la caja de la Torta Boscolina, hay una estrella, euros de los primeros en circulación, una foto de aquella chica-¿Que habrá sido de aquella chica?- Se preguntaba. El brazalete. Si, esos brazaletes estuvieron durante años juntos en su brazo. Recordaba perfectamente el día que se lo dio. Fue un momento simbólico muy cabrón. Nunca se los quitaba, el dárselo era como no quitárselo tampoco. El brazalete ahora estaba viejo, estaba sucio, ya no brillaba. La cuestión era saber si ya no brillaba por no estar en su brazo ó porque los años no vienen solos. Nunca vienen solos.

Cerró la cajita de Torta Boscolina, claro está, lentamente, y como a un niño, aún más pequeño que el anterior, en profundo sueño lo colocó junto al triángulo.

Siguió en la tarea de la exploración de aquellas joyas, de aquellos colores de su alguna vez…¿Juventud? ¿Adolescencia? ¿Que chingados fue?!!!!

Una paleta chupachups de fresas con crema. Ella vivía en España en aquella época que le había mandado aquel regalo de cumpleaños. Una piedra de mar y un caracol. Dos botellas, una de perfume, pequeñita, con su aroma. Embriagaba más olerla a ella encerrada en la botella que la copita de licor de pasado que se bebía para vivirlo otra vez. La otra botella provenía del mar, al igual que el caracol y la piedra. Contenía un mensaje como en los libros ó las películas. Un rollito de papel metido. Era una botella mayor que la del mini perfume, del tamaño de una salsa tabasco. Con sus manos viejas, amarillentas de tabaco lo saco con cuidado, como si fuera el páncreas de su mascota delirante, y de esa delicadeza dependiera el éxito de la operación.

"Los mares de tu vida te llevarán a mi…Yo les indicaré el camino."

No fue capaz de volver a meter el mensaje en la botellita. Estaban sus tripas más jodidas que aquel simbólico páncreas.

Le siguieron un juguetín armable y amable, proveniente de un chocolate. Colores, muchos colores. Ahora recordaba que en esa caja había guardado muchas cosas que no eran originales del regalo. Hacía muchos años que había destinado a aquella caja  ecológica del regalo a ser la caja de sus tesoros. Ahora tenía un pequeño papel, proveniente de los mismos chocolates con marca "niños" en alemán, tenía muchos dobleces, era viejo, tenía muchos años, no tantos como Él, pero para ser un papel, era más viejo que Él. Sabía perfectamente lo que encontraría escrito en la contraparte de la envoltura de aquel chocolate kinder.

"Entre nous c´est si doux!"

Era un juego de palabras de un anucio de jugos en aquel París, viejo, ido. Pero ella había preferido decir la verdad en vez de jugar al marketing de jugos cidoux, que quizás ahora ya ni existan.

El último gadget de la caja, pero no el último elemento era un tubo de jabón especial para hacer burbujas. Estaba lleno, nunca lo ocupó, había esperado años para hacer burbujas con ella, solo no tenía gracia. Con los años, la vida no fue tan perra, no estuvo tan solo, pero los años lo endurecieron, y poco a poco, había olvidado una parte de si mismo que un día fue y que el tesoro le recordaba. Lo tenía dentro de sí. Quizás su envoltura solo lo convertía a él en un kinder, quizás las reglas del mundo globalizado y delirante, las canas, la evasión de la noche, dictaban que la magia era para niños ó para pendejos. En ese momento poco le importaba. Estaba solo, con su tesoro. Sus existencialismos podían esperar para después, total, eran como hacer pompas de jabón.

Estaba presto a tomar el libro que estaba sobre la caja del tesoro cuando escuchó rodar un objeto transparente. Era el tubo protector de un rollo fotográfico antiguo. Contenía arena de un lugar de las costas de Oaxaca, en el pacífico. Un lugar mágico en el que nunca estuvieron juntos. Recordaba como le habló de éste antes de que ella tuviera que hacer aquel viaje sola, antes siquiera de que pisara México, estando en Francia, sabía que le encantaría. Alguna vez se habían prometido estar juntos ahí. Tuvo intención de sacar la arena y tomarla entre sus manos, pero era poca, tuvo miedo de que se le escapará esa arena, arcilla, tierra de punta cometa, de la misma manera como se le había escapado la vida entera. Dentro de la poca arena de punta cometa venía simbólicamente otro elefante, otro yípiri, pero este era serio comparado al de la Torta Boscolina. Un elefante que quizás se había paseado por punta cometa ó por la boveda celeste. Magnífico, eterno, sabio como cualquier paquidermo invisible.

Dejo la caja a un lado y tomó el libro. Era del pintor Egon Schiele. Era un regalo que ella le escondió en la misma habitación en la que se encontraba ahora hacía muchos años atrás. Lo escondió minutos antes de su primera separación. Ella volvía a casa, lo abandonaba por reglas generales. Recordaba perfecto como había regresado destruído de aquella despedida y había encontrado en su escritorio aquel libro que ella leía tanto mientras estuvo ahí.

Al abrirlo salieron un bonche de cartas, algunas más viejas que todo el resto del tesoro. Cartas que existen por distancias largas,por amistad, por amor, pero sobretodo, por necesidad. En aquel entonces no existía el correo electrónico, no existía internet. Es verdad que no pasaron mucho tiempo así, pero en alguna época no tan lejana, se necesitó de echar botellas con mensajes al mar para comunicarse.

Salieron fotos: Ottawa, Saint Tropez, Taxco, Ville Franche sur mer, Ciudad de México, Londres, Mazunte, Florencia, y su favorita, aquella de la máquina instantanea en el metro de París. Eran tan jovenes, tan bellos. Parecía que habían vivido mil años, aunque sus periodos fueron cortos y contados.

La copita de licor de pasado se había terminado. Ahora estaba embriagado en el recordar es volver a vivir. La lluvia golpeaba más fuerte la ventana pero Él parecía estar en otros lugares. Revivía las campanas de todas las iglesias cantarles, su encuentro después de cinco años en la gare du nord, el Hythe park donde aprendió a decir ciel y aquel concierto, Folkestone y la flor colora que se volvió incolora y que después tuvo color, Niza y la cena casera en ese callejón. Se fue horas, se perdió en ese recordar. Volvió después de sonreir varias veces.

El libro de Schiele contenía la historia y muchas fotos de las obras de las distintas épocas evolutivas del artista. Obras que ella amó, que él aprendió a amar cuando la extrañaba y entonces hojeaba. El libro tenía comentarios de obras que ella le dedicaba, pensamientos que ella le decía en su ausencia. Al principio, en la primera hoja del libro, estaba una página de un diario de viajero que él recordaba muy bien, de terres d´aventure. Una carta pequeña que leía con lágrimas en los ojos.

 ¡¡¡Lágrimas, aún era capaz de llorar!!!

"…Obviamente, algo falla…pero esperaré hasta morir…"

Después, en el resto de la hoja arrancada de aquel diario, escrito con su dedo, y utilizando la arcilla de punta cometa venía escrita la frase "El amor no se puede ocultar. Punta cometa."

Tantas cosas pasaron en todos estos años.

La primera hoja del libro de Schiele estaba dedicada. Pienso que ella escondió mal el libro, pienso que ella deseaba que se descubriera hasta hoy y no en aquel entonces cuando volví de despedirme de ella hacía tantos años. Pienso que ella lo supo siempre. Me pregunto si ese capricho del destino hizo que sufrieran varios pesares. Que se lastimaran tanto. ¿Habrán sido las distancias?

"El pintor no elige a su modelo. Es la modelo quien se impone a él naturalmente. La modelo, con todo su pudor, se ofrece al pintor. Sabe que éste, la observará y se adueñará de ella con una sola mirada, pero la modelo no se asusta, por que ese fue su deseo: Que lea su mirada, que escuche su corazón, que revele su misterio, que la haga suya.

Si aceptas ser mi pintor, yo seré tu modelo. Y seré tuya.

Bl Ch."

Había dejado de llover. Habían pasado muchos años y muchos crepúsculos. Pero no era tarde, no era un anciano. Me había embriagado de licor de pasado y la sensación de vejez fue intensa. En mi cabeza tenía unas seis canas, medio metro de cabello menos, una mirada más experimentada, pero con chispa y lejos de estar cansada, muchísima energía en el puño del corazón, mucho camino por delante, y sobre todo, ganas de pintarte…hasta morir.

EGA

El autoretrato

Que mierda.

A veces hay tantas cosas que decir y pocas palabras para expresarse.

Hoy es uno de esos días gloriosos para escuchar un buen blues con una chela helada y la luz apagada.

Si señores. Terminé mi cuadro.

Le puse agua de mar traída de Sinemorets, un poquito de sangre y todos los colores de la amistad. Varios brochazos de JB con coca cola, trazos maestros de deseos e historias de toda índole. Mucho limón y miel de ojo. Mucho tiempo, mucho amor y mucho esfuerzo. Algo de lenguaje soez glamouroso y otro poco de dicterios sin sentido batidos con clara de dos huevos. Besos robados, bocanadas, conversaciones, acordes y miles de momentos chingones. Colores pardos y chillantes. Obscuros y claros. Algunos felices, y otros… desesperados y tristes. Polvo de estrella, risas azules, Café color Tacuba, chiflidos pelirojos y rasguños morados.

Le puse mil madres más, pero no puedo decirles todo, porque además lo que cuenta es la imagen final. El chiste es que disfruten de la obra. No sé si mi madre la quiera para el refri, de todas maneras no se la iba a dar.

La mezcla en la paleta era infinita gracias a todos ustedes. Lo hice para y con todos ustedes. Lleva mucho de mi. En su mayoría aciertos, pero los suficientes errores para que sea perfecto.

No lo puedo dejar aqui, me lo tengo que llevar porque está pintado en mi. Lo he pintado ahí por eso, para llevarme toda la historia. Perdón si he dejado el taller hecho una cagada, pero era la única manera de que supieran que ya he terminado.

Hasta siempre.

EGA

De luz y de sombras

Era casi la hora del amanecer.

La luz jugueteaba seductoramente con la obscuridad durante horas creando sombras.

Quizás toda la noche estuvieron en ese abrazo sensual gracias a la luna llena. Ahora, ella, la Luz, ganaba la batalla en silencio estóico, en reflexión absoluta. El ruido blanco en la habitación era perfecto.

Ahi estaba ella, sin respirar, perdiéndose como un objeto más en la seducción dulce del blanco y negro. Como muerta junto con todas las otras imágenes que producían la luz y la obscuridad de una habitación casi en la penumbra. Llena de resultados tenues, de sombras teñidas en sepia, de ese claro obscuro de invierno un tanto azulesco por la llegada del alba.

De pronto…

Una sombra en movimiento.

Lento movimiento. Boxeo con las sombras, lento. Como si de alguna manera lucharan en otra dimensión y cierto eco cruzara a ésta. Se detuvo al lado de una silla, al lado de ella, en un rincón donde la luz no se había atrevido a entrar más arriba de la que golpeaba de rebote del suelo hacia sus rodillas. Tenía zapatos negros perfectamente boleados, brillantes. Calcetines negros, opacos y un pantalón negro, con valenciana. El resto permaneció tragado por la obscuridad absoluta.

La miraba. La obscuridad no permitía ver si la miraba con dulzura, pero la sensación en el cuarto permanecía de paz. Ella, sin inmutarse, siguió en su eterno sueño, sin ni siquiera moverse, sin respirar.

El respiraba profundamente, sin prisas, despacio.

El ruido insignificante que se produjo en el boxeo, en el caminar, no había roto el equilibrio del silencio. El ruido blanco seguía siendo perfecto en aquella habitación. Una leve alteración en el crujir de la madera vieja de la silla. Ella no despertó. El lo sabía, ni siquiera se preocupó en saber si estaba despierta. Tan solo la miraba. A veces dejaba de observarla para ver hacía la ventana por donde se colaba la luz para abrazar a la obscuridad, pero después regresaba la vista, escaneando toda la habitación con melancolía hasta llegar a ella.

Dejó de mirarla para fijar sus ojos en lo obscuro del rincón de enfrente. Cruzaba con sus ojos todo el espectáculo ya descrito. Siendo, junto con el silencio, testigo. El silencio había venido de parte de la obscuridad, Él, con sus ojos, de parte de la luz.

La mañana prometía ser fría, pero no ahí, no dentro de la habitación. Ahí sería cálida después de la noche y del jugueteo sexual de lo visible con lo invisible. Las partículas de polvo se veían en ciertos rayos de luz. ¿Quien tocaba a quien? Nadie lo sabrá, pero salía polvo de ese abrazo. Piel muerta, partículas provenientes de un desgaste. Quizás del resultado de esa entrega, partículas pertenecientes a las sombras engendradas por la luz y la obscuridad. Caían tan lentamente como si cayeran desde el cielo hasta el más profundo abismo del infierno. Una distancia infinita, una bajada interminable. Miles. Era un cuarto viejo, las sombras eran tan raras que podían hablar del olor en la habitación. Solo Dios sabría cuantas lunas llenas se hubieran amado ahi diaramente, la luz y la obscuridad.

Algo se consumía dentro de la habitación! De manera fugaz, rápida. Algo hacía gritar a la luz mientras la consumían, molestaba al silencio y mataban a la obscuridad! Aire comprimido hacía dentro, humo hacía fuera

Segundos… se había ido. Todo volvió a como estaba antes, El hombre había prendido un cigarrillo con un cerillo. Todo siguió como estaba antes salvo que la luz seguía ganando la batalla conforme pasaba el tiempo y las sombras dibujaban más cosas. Pero era tenue, era invierno, La obscuridad predominaba por tiempos más largos.

Las particulas,ahora golpeadas por la presión del humo, hacían junto con él un velo sobre las sombras y los rayos de luz. El humo movía más las partículas, la piel muerta se sacudía como si estuviera viva.

Ella seguía ahí, muerta, y él, de vez en cuando la veía con la mirada vacía.

La fresa del cigarro, achispaba a cada bocanada, alumbraban su rostro perdido en la completa obscuridad del rincón. Su piel, negra.

De pronto la deseó, la deseó tanto que no pudo evitar tocarla. Sin embargo su corazón palpitaba como reloj suizo. Sabía lo que hacía, y así con el cigarro entre los labios, la tomo entre sus brazos.

Ella, subió entre sus brazos, fue tragada también por la obscuridad. Solo una parte de sus caderas no fue arrancada de la luz. La atmósfera que creaban la luz y la obscuridad. Esa sábana tibia dibujada en las sombras, y el velo producido por el cigarrillo que ahora sin ser exhalado se esfumaba hacía el techo. Ella exhaló un grito espantoso, como si volviera en sí después de tener los pulmones llenos de agua. Gritó, lloró. Mientras, el velo del humo se escurría hacía el cielo de manera aleatoria en un area muy pequeña de la habitación sobre la cabeza del hombre en la obscuridad.

Sus dedos recorrieron todo su cuerpo frio. Comenzó lento, suave. Ella había despertado con dolor. Subitamente había regresado de la muerte, y agitada, lloraba. El silencio de su dolor había terminado. Entre suspiros, gritos y llantos, había silencios que complementaban la historia a veces más que cuando su voz trataba de decir algo. Era armónico. Tenía tantas cosas que decir, él la abrazaba.

Se necesitaban mutuamente, la fusión era obligada. Solo él la tocaba a ella. Rápido, de arriba abajo. Lento, en partes medias, a veces se detenía en puntos, de manera más suave, y ahi se quedaba ejerciendo una ligera presión entre sus dedos y su cuerpo. La gozaba aún en aquél sufrimiento

La obscuridad y la luz no se inmutaban si quiera de lo que sucedía.

Mientras, ella le contaba historias tristes, largas. Él permanecia en silencio mientras la escuchaba, pero ya no la miraba. Pareciera como si se excitase más viendo al otro par. Mientras disfrutaba de su voyeurismo, la tocaba más. La tocaba con amor, con pasión. Con dulzura, firmeza y fuerza. Con ternura, pero siempre sin tensión, siempre con amor. La escuchaba con la mayor atención del mundo, como si las historias fueran algo que él siempre hubiera esperado.

Poco a poco se le moría de nuevo sin que él pudiera evitarlo. Se le escurría de los dedos su esencía por más que se abrazaba a sus caderas, por más que le acariciara el cuello, la espalda y la tocara más. Se moría, se morían los dos junto con la obscuridad. el permanecía viendo las sombras clarear, pero sobretodo con tristeza aparente miraba el vacio, como si pensara en alguien más.

Lentamente, la obscuridad murió, quedó sólo en el recuerdo de la luz y las sombras que se creaban por los espacios. El decidió dejarla morir ahí, en sus brazos.

Se puso de pie, el crujir de la silla vieja. Posó a la guitarra de nuevo en su descansera. Se acomodó el traje negro y salió de aquella habitación.

EGA

Camino de Santiago: Un viaje por si mismo

“Caminante son tus huellas el camino y nada más
Caminante no hay camino se hace camino al andar

Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás, se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar”

-Antonio Machado

Me gustaría tener la habilidad para poder escribir a todo detalle lo que pasó durante el camino de Santiago. Todos los detalles, los diálogos, los pueblos, las comidas y los sentimientos que a lo largo del mes vinieron a mí. Es un proyecto demasiado ambicioso para el nivel que puedo tener por ahora, además de que quizás por el momento, lo que tengo ganas de escribir no sería exactamente eso.

Tuve el proyecto de escribir seguido lo más representativo, lo que más me cambiaba. Era difícil el acceso, y con el tiempo, los personajes empezaron a invadir espacios y tiempo, que gracias a Dios no me permitían acercarme a esta tarea.

Con esta conclusión que hay aquí del camino de Santiago, tan solo pretendo, como todo lo que se encuentra en este espacio, vomitar lo que siento. Lo que sentí al vivir todo lo que pasó. Vomitarlo de tal manera que después pueda verlo Yo ó quien quiera que lo lea, pero siempre con el objetivo fundamental de no guardarlo en mis entrañas cual comida deglutida, sino mostrar esas profundidades abismales que nos hacen lo que somos, y que he tenido la oportunidad de ver que normalmente el verlas, nos enseñan mucho de nosotros mismos, lo cual quizás sea la tarea más profunda y más importante en la vida. Conocernos a nosotros mismos.


Comencé el camino en la región de Navarra en el pueblo de Roncesvalles. Caminé la región de Navarra, La Rioja, Castilla y León y Galicia. Meses antes de salir a emprender el peregrinaje tenía claros mis objetivos y el plan de cómo hacerlo, sin embargo me iba a enfrentar ante algo que desconocía. Ante eso, a veces planear resulta ser algo más cercano a lo imposible.

El camino es muy caprichoso, no te permite que hagas planes a tu manera. Pone cosas a lo largo del trayecto con las que tienes que lidiar que cambian de manera radical la expectativa que llevabas. Los objetivos quizás no cambian en su totalidad, pero el cómo querías hacerlo definitivamente es algo que no puedes tratar de imponer.

Me gusta pensar en el camino como algo vivo, como algo inteligente que sabe lo que necesitas y te lo pone a lo largo para que lo tomes sin que hayas imaginado que era “eso” lo que necesitabas.

Justo eso me sucedió. Salí de aquél pueblo en medio de los pirineos con la idea de estar el mayor tiempo posible en silencio y conmigo mismo para tratar de reencontrarme, equilibrarme y de tomar decisiones “importantes.” También llevaba algunas tristezas que dejar en el camino que me causaban mucha pena, las cuales me había empeñado en llevar cargando como si tuviera la necesidad de sufrir.

Mi primo me había animado diciéndome que conocería mucha gente en el camino y que sería un viaje excepcional.

La verdad, me daba igual a quien pudiera conocer, finalmente iba conmigo mismo y eso era lo importante, además iba en un plan muy huraño. Jamás imaginé que iba a encontrar tanta gente con la que me hubiera gustado pasar años aprendiendo de ellos escuchando sus historias. Al menos esos tres viajeros con los que caminé tantos kilómetros en distintos momentos, con los que compartí lo que quizás no compartí con gente que conozco de años.

Tan diferentes entre sí, todos tan diferentes de mi

Todos tan diferentes de mi, todos tan diferentes entre sí, y aún así, piedras destinadas a colisionar para cambiarnos visiones, para enseñarnos puntos de vista completamente opuestos aunque solo fuera para el gozo de saberlos ó de reflexionarlos.

Mientras caminaba. Me topé con Hans. Un caminante alemán que quería encontrarse a si mismo y que odiaba su vida. En el momento que yo lo topé su comentario clave fue el revelarme que pensaba que caminando descubriría muchísimas cosas de él mismo, pero que hasta ese entonces lo único que había descubierto era que cuando caminaba muchos kilómetros se le calentaban demasiado los pies. Era una revelación terrible, pero cuando nos despedimos me di cuenta que yo me encontraba en la misma situación, que por más que intentaba pensar y reflexionar en lo que debía, más me alejaba de mi meta y se me calentaban mucho los pies.

No puedo decir que eso me haya dado la pauta para cambiar la manera de caminar y de vivir mi viaje. Lo que sí puedo asegurar, es que el salir de la rutina de mi vida me hacía ser una persona mucho más abierta, y que en algún momento decidí entregarme a lo que el camino me tuviera que dar.

Hoy por hoy, me doy cuenta que el resultado de esa entrega me llevó a alejarme de la idea de lo calientes que estaban mis pies. De pronto me vi sumergido en un océano. Un mar donde flotábamos los personajes que seguíamos ese camino amarillo buscando al mago de Oz para que pudiera concedernos lo que cada quien individualmente buscaba.

El camino es como la vida, no solo porque es caprichoso y te coloca seguido en lo que necesitas. La analogía es más grande que eso. Lugares guapos, feos. Personas chidas y otras nefastas. Días buenos y malos. Un grupo de amigos ó familia, y una lucha constante por algo. Sea lo sea que esto signifique. Es como la vida, tan loco, tan intenso y tan bizarro. Cada quien busca cosas tan distintas, pero aún así cada mañana, al igual que en la hora pico del tráfico todos toman el coche hacia el trabajo, los peregrinos se levantan, no importa lo que individualmente los motive, pero todos se levantan para caminar los kilómetros que puedan ó se hayan fijado para acercarse día con día a Santiago. Todos los días llegan nuevos y todos los días hay quien tiene ó decide abandonarlo, pero eso a la larga no cambia nada. La vida sigue, el camino continúa.

En lo personal, algo me ayudó. No sé decir exactamente que pasó pero dejé de tratar de descifrar quien era el nuevo YO, ese que se transformó en el año que pasó tan duró, tan especial y tan chingón, lo cual era uno de mis objetivos principales. Cuando menos lo imaginé estaba viajando con dos peregrinos. Nuestras edades se diferenciaban por las décadas exactas que había entre nosotros siendo yo el más joven. De pronto me encontré en ese trío donde me disfruté a mi mismo como he venido haciendo desde toda la vida pero que logré masterizar hace seis meses. Pasé un camino intenso lleno de historias tristes y razones por las cuales caminar. Razones y deseos para encontrar corazones, valor ó cerebros con SantiagOz.

Vi el amanecer durante treinta días con diferentes paisajes. Caminé bajo la boveda celeste con luna nueva de madrugada para disfrutar de otro tipo de espectáculo y de mayor soledad. Caminé por puentes y ciudades medievales con historias milenarias referentes al camino. Pasé por el Océano mar dorado de trigales de Castilla y León, donde te pierdes y te sientes en el vientre del mar, donde el sol te azota produciéndote la misma congoja que al marino en el melancólico azul del mar. Crucé la frontera natural de los montes para entrar en tierras celtas gallegas.

A lo largo de la gama de paisajes, paisanos y anécdotas dignas de contar con litros de cerveza en la mesa me fui olvidando de mi ensimismamiento y disfruté el momento.

El camino te enseña que la meta no es lo que importa.

Día a día te topas con cosas diferentes que puedes aceptar ó no. La velocidad promedio de 5km/h te da la oportunidad de ver la vida más lenta. La vida del campo, los animales, los paisajes, otros peregrinos, monumentos. Una diversidad que siempre nos rodea de una manera u otra, pero que a veces nos cegamos por motivos estúpidos.

El camino te facilita la experiencia. Puedes decidir escuchar tu respiración, el viento, tu voz interior, los pájaros ó la vida de alguien más. En ese proceso en el que poco a poco ves como el sol sale por tu espalda y cruza el cielo sin importarle nada, porque en el fondo tus problemas no importan y de nada servirá que te preocupes de más por lo que no debes. En el camino recuerdas que hay un cierto orden para las cosas. Un orden que no podemos cambiar, y aunque debemos actuar como si no lo supiéramos, nunca debemos olvidar que hay cosas que sencillamente nosotros no podemos cambiar por nuestros cojones.

A su vez, cada quien decide vivir su experiencia como más le convenga. Tuve la oportunidad de reír. Me dejé de buscar a mi mismo en algo muy espiritual y me reí como pocas veces en mi vida había reído. No me contuve de decir todas las bajezas que quise para hacer reír a los demás. No me detuve nunca. Y con muchas risas nos curamos entre todos muchas cosas sin darnos cuenta, sin esperarlo.

Aunque empecé el camino en la peor condición física que jamás estuve, en unos días me encontraba más en forma que nunca. Perdí el sobrepeso, y sentía una fuerza en mí que jamás había sentido.

Me alejé de la música y del ruido lo más que pude. A pesar de reír mucho, y de hablar muchísimo busqué mucho el silencio, lo cual creo que me enseñó bastante de mi mismo y de todas las cosas que soy capaz de decirme si me escucho.

No pretendo decir que el camino mágicamente me convirtió en un hombre feliz y con una salud impecable por motivos santos. Lo que si me queda claro es que me enseñó un modo de vida sencillo que en la sociedad que hemos construido a veces es muy difícil de seguir o de mirar, al menos para mi con el estilo de vida que llevé tantos años. Recordé, ó quizás por primera vez miré que a veces nosotros complicamos más los problemas para jodernos la vida. Las broncas parecían tan sencillas conforme pasaban los días,  las preocupaciones no existían del todo a pesar de que estábamos en el camino, en la vida.

Cuando empecé el camino, esperaba aprender de él, de ciertas personas y algunas lecturas. Nunca me puse del otro lado. Nunca me imaginé que así como esperaba recibir yo también podía dar. No porque lo pensará imposible, pero era algo que no pasó por mi mente, y que la experiencia satisfactoriamente me mostró que yo podía ayudar y enseñar cosas a la gente sin importar su edad, condición ó sexo. Todo esto, evidentemente para la gente que está dispuesta a escucharte. Fue muy satisfactorio, llegó en un momento donde además me sentía muy bien conmigo mismo. Aprendí a quererme mejor al escucharme más, me di mucha seguridad, y mientras más lo hice más pude ayudar a la gente como fuese. Con un consejo, con una manera de pensar ó con algún comentario bajo, soez y vulgar que sacara la carcajada en un momento de flaqueza. Claro está, que no solo estuve en el camino para hacerlo. Aprendí mucho sobre la gente que vi, que conocí y que escuché. Era un círculo con retroalimentación continua.

Sin tener que diseccionarme en pedazos para comprenderme me acepté como soy y dejé de pensar en eso. Así pude ser mucho más natural y olvidar la cuestión de mis pies calientes. Estoy seguro que el hecho de poder haber sido así, influyó mucho en el poder dar a la gente lo que fui capaz de dar. Y comprendí que por eso tuve una época tan buena los meses anteriores, esperaba venir al camino para analizarme pieza a pieza, pero mientras lo esperaba actué con esa naturaleza que había logrado gracias a esa gente especial con la que conviví durante todo ese año.

Finalmente entramos en Santiago. Había caminado treinta días sin parar viendo el amanecer todos los días, escuchando el silencio y riéndome como nunca. Para ese entonces me acordaba de Monique y de Fabrice, mis primeros personajes. Él, tenía toda la razón. Cuando llegué a Santiago sentí un gozo que me sacaron dos lágrimas entrando en la ciudad, pero también una tristeza de que la caminata, el viaje y toda esa experiencia habían terminado así como el no querer separarte de algunas personas.

Si, sobretodo de ti.

Monique y su consejo de la confianza y la humildad, tenía mucha razón también. De los primeros pasos que había que dar era tener confianza en que iba a llegar a Santiago, la confianza en que todo lo que quieras lo puedes lograr a base de deseo y voluntad. Todo es cuestión de romperse la madre con todo el esfuerzo. Tampoco lo era todo. La humildad definitivamente era importante, pero faltaba un elemento clave, la fe. No quisiera orientarme hacia lo divino, hacia Santiago y los caminos canónicos de la iglesia. Nel, eso podía venir ó estar en muchos de los peregrinos que visitaban a Santi y que no estaban locos, pero creo que la confianza y la humildad tienen que ir acompañada en esa fe en nosotros mismos. Aquella que nos haga ligeros, que nos vacíe para que se nos permita llenarnos continuamente con lo que tenemos en ese momento. Para vaciarnos entregándonos a lo que sea que estemos haciendo y de tal manera llenarnos continuamente de cosas nuevas, ya que al final no se trata de vaciarte sin pensarlo, se trata de ser como un río. Aprovechar todo en ese momento, dejar fluir todo lo que pasa y nunca aferrarte a algo para evitar dolores innecesarios.

Llegué a Santiago con una amiga muy querida. Hicimos una cola larga para entrar a abrazar al santo. Asistimos a la misa de 12, la cual era especial para el peregrino en la catedral de Santiago. La misa fue algo alucinante al estilo del señor de los anillos. El buta fumeiro oscilaba, las monjas cantaban bellísimo en latín, doce curas bendecían el pan y el vino vistiendo túnicas verdes con la cruz militar de protección al peregrino de la edad media diciendo bendiciones en idiomas diferentes. Todo esto pasó en lo que nosotros seguíamos masticando que el camino había acabado y escuchábamos un sermón trillado que hacia encabronar a pesar de toda la parafernalia que había delante y que, en verdad era muy emotiva.

Evidentemente como esperarán leer, SantiagOz no existe. Nos quedaban las enseñanzas de todo ese camino que nos mostró ese modo de vida tan peculiar. Daba igual si queríamos un corazón, un cerebro ó un par de huevos, al final el camino nos había dado una oportunidad en el camino para probarnos a nosotros mismos, escucharnos y darnos cuenta que lo que buscábamos sencillamente lo teníamos, y que todo está dentro de nosotros mismos. Que a veces el hombro de un buen carnal y un buen chiste son milagros que te encuentras a lo largo del camino, de la vida, pero que a veces, todos, absolutamente todos lo olvidamos en la sociedad estresante y evasiva que creamos, pero sobretodo, recordar que siempre; siempre nos tenemos a nosotros mismos.

La gente con la que caminé, al igual que yo, estaba loca. No por nada un periódico local gallego describió al camino de Santiago como un manicomio ambulante. Muchos de los peregrinos se sintieron ofendidos. Si, los que no éramos fanáticos religiosos estábamos jubilados ó muy locos. Aún así creo que estar loco vale mucho más la pena en esta vida que ser un cuerdo que no tiene interés en descubrirse, y al menos nosotros, el trío de locos, nos la pasamos de puta madre mientras caminábamos y vivíamos encontrándonos a nosotros mismos en unos huevos con chorizo en la España profunda ó a Dios en una sidreria. Cada encuentro que tenía era un encuentro conmigo mismo

Finalmente mi hermano, ajeno a todo esto me dijo lo más importante referente al camino desde que comencé este proyecto y que considero es muy acertado.

-Que bueno que estés haciendo el camino, lo has mencionado durante todo este tiempo y se ve que es algo muy importante para ti. Camínalo, y cuando lo termines, nunca dejes de caminar.

Uno de los grandes pensamientos ó divisas del camino de santiago resume todo eso. Caminante no hay camino, se hace camino al andar. No sueñes tu vida, vive tus sueños.

EGA

Camino de Santiago III

Sigo saliendo de madrugada.

Me gusta caminar en la noche y sentir el amanecer.

Normalmente paso 5 horas caminando solo. Haciendo pausas, cortando queso y pan fresco, sintiendo el silencio total rodeado de paisajes increibles. Me lleno de paz, me siento bien. Ha valido la pena haber venido.

Cerca de las 11, los peregrinos me empiezan a alcanzar. Nuevamente personajes aparecen para iluminarme el día ó sacarme risas.

Pensando todavía en el mago de Oz, pero sin ninguna relación con el cuento, aparece Hans.

Es idéntico a un espantapájaros, el atuendo, el sombrero. La cara sin mover un músculo, solo mueve los grandes ojos azules para todos lados. Entramos en conversación.

-Ah! México!! ¿Leíste a Castaneda?

Hablamos del camino, de Don Juan.

Hans estudio teología y quería ser maestro, la falta de empleo y la obligación de mantener una familia lo orillaron a dedicarse a las computadoras. No lo dice directamente, pero Hans, odia su vida. No terminó de escuchar las enseñanzas de Don Juan.

-I´m here to clear my mind.

Voilá, uno más.

-¿Te gusta el ajedrez?

Me habló del juego, su pasión. Los esperados jueves para poder jugar con su mejor amigo de 8 a 12 de la noche.

-Los presos en mi pueblo son muy buenos.-Decía.-Lástima que sean tan jóvenes y estén en esos líos. Mi mejor experiencia fue jugar con un ciego. Tenía el tablero en la mente con todas las piezas siguiendo cada movimiento. Nunca he podido ganarle.

Apretaba el paso, me dolía la rodilla. Nos presentamos al final. Gritó mi nombre como si le pareciera divertidísimo. Levantó su sombrero en signo del gusto por el tiempo que tuvimos. Me sorprendió su calvicie y sus canas. Me había parecido mucho más joven.

-Eduaardoo-dijo.

Me veía sin voltear la cabeza, solo los profundos ojos azules me miraban y así se fue. Cuando estuvo unos 15 metros adelante paró y con todo su cuerpo volteó y me dijo.

-Cuando llegue a Finisterra, me aventaré al mar.

-Pero estará helado-Dije.

Movió sus ojos azules pensativo y luego río.

-Bueno, entonces será solo un ratito.

No me fue dificil verle bailando como a un personaje de la película del mago de Oz. Así siguió caminando aquel alemán. Supe que no le volvería a ver.

También llevo días topándome con una mujer sonriente. Nunca hablámos, lo divertido es que me rebasa y más adelante me la encuentro descansando, después me canso yo, y así, viajamos juntos en constantes rebases como si nos hiciéramos relevos durante el camino. Hoy después de un relevo, la ví venir y me pare para caminar con ella.

Si ella no tuviera 20 años más que yo, y no estuvieramos en el camino de Santiago, seríamos compañeros inseparables de borrachera. Click instantaneo. En dos minutos había carcajadas de los dos lados. Nada rebuscado. Vil y verdadero desmadre.

Birgitta es sueca y vive en España. Conoce México porque ha viajado trabajando para barcos de crucero.

Llegamos a Los Arcos, nuestro destino final del día. Antes de llegar al albergue nos sentamos a descansar. Esta vez juntos, ya no había relevos. Se acercaban unos viejitos estaunidenses y, con un bellísimo acento sueco me dijo riendo.

-Mira, ahí vienen unos pinches gringos! Jaja! Así se dice en Méshico, ¿No?

Carcajadas, cambiamos a inglés. Me dijo algo de "Juan caminando", me tardé en entender que se refería al Johny Walker.

Me dí cuenta que su gusto por la vida pasaba los límites de la seriedad y que todo tenía gracia para ella.

-¿Seguimos?

Ya no había relevos

Llegámos juntos al albergue y nos tocó en literas altas en el mismo cuarto de dos literas. Cada quien a su rollo durante unas horas. Lavé, dormí.

Horas después me la encontré. De litera a litera, entre bromas y pendejadas, me trataba de convencer de beber de su vino que había tomado en la mañana de la fuente del vino.

-It´s the tradition. Pilgrims must drink the blood of Christ.-Decía.

Poco a poco fuimos entrando en vidas personales.

-Dejé Suecia a los 18 años para ir a Estados Unidos. Nunca volví, más que para vacacionar y ver a mi gente.

No terminó sus estudios. Conoció el trabajo temprano y el dinero le servía para viajar. Le faltan pocos lugares por conocer.

-Después con mi novio austriaco viaje por toda Asia y toda Sudamérica. El ya murió.

Me hablaba de como pasaba meses en Sri Lanka, Bali. Conoce la India de norte a sur, y ha viajado por toda Siberia, Mongolia y más.

-Ahora lo que hago es trabajar en barcos. Gano buen dinero, y después cuando se me acaba el contrato vivo 2 años sin trabajar viajando y leyendo.España es mi base.

Le preguntaba de su vida. Supo toda mi historia. Me invitó a hacer lo mismo.

-Mi amigo Andreas vivía por y para el dinero.Un super restaurante en Turquía, acciones en bolsas de valores a nivel mundial. Cagaba pasta. Hace un mes le dió cancer. Su familia no lo visita. Como viajo todo el tiempo. No sé si siga vivo, pero la verdad no lo creo. You know?, it is all abput choice. I decided not to get married, not to have children and to have nothing in life for the future, just for today and the short term. Fuck the pension funds! I´ll die and take my memories and my trips, not any goods in life. But that was my decition. I choose!!! just choose.

Todo lo decía a su rollo, era sincera. Siguió contándome anécdotas de todo un poco hasta que el masajista llegó a avisarle que era su turno.

-Los amigos que Andreas recibía al final normalmente eran para hacerle ofertas de compra de su restaurante.

Lo último que me dijo , lo dijo como si fuésemos amigos de toda la vida. Con toda la confianza y naturalidad del mundo.

-Promise me you´ll go Asia

-Primero debo acabar el camino.

Me miro con sus ojos azules profundos. Sonrió, y se salió de la habitación.

Camino de Santiago II

Mientras pasan los días, voy intentando decifrar lo que representa el camino en general junto con sus detalles para después ver si logro hacer una introspección de mis cambios mientras voy reflexionando en lo dificil que es ser persona. Saber lo que eres, y lo que quieres ser, y mientras piensas en todo esto ver paisajes impresionantes, pasar por muchos pueblos, tantos, que ni siquiera es posible recordar el nombre de todos.

Hasta ahora, lo más interesante del camino, es que todos los peregrinos, además de tener una meta personal, cual sea que esta sea, son canales abiertos, y todos están dispuestos a dar y recibir. Esto enriquece las metas personales de todos, al mismo tiempo que disminuye la carga y la fatiga. Lo importante, es que aún así, cuando uno quiere, siempre hay momentos para estar solo, que en mi caso, son la mayoría.

El camino también es de buena ayuda para abrir los ojos a otros tipos de vida. Cuando uno viene de una ciudad grande, a veces olvida ó desconoce por completo la vida del campo. El trabajo duro y manual que requiere, que se puede ver a través de los campos, el contacto directo con la naturaleza, los alimentos frescos, los olores diversos e incluso la convivencia con animales silvestres. La pureza del aire, el agua fresca de montaña. La vida lleva un ritmo más lento pero con más detalle de algunos detalles que nosotros olvidamos. El cuerpo se utiliza de otra manera, a la cual los de la ciudad no estamos acostumbrados.

Esto, solo mirando a la gente que vive sobre el camino. Pero en realidad, todos los que pasamos por él, naturalmente tenemos vidas distintas, con lo cual, no solo las diversas nacionalidades y edades enriquecen el viaje, sino las diferentes experiencias, profesiones y lecciones que cada uno ha tenido y esté dispuesto a discutir en cualquiera que sea el caso. Esto no necesariamente pasa en la vida diaria, ya que no siempre todos nos damos la oportunidad de ser tan abiertos y de estar dispuestos a dar y a recibir. Triste, pero real.

Por mientras solo nos queda aprovechar los momentos de interacción, dejar huella en los que se pueda, abrir ojos, destapar oídos mientras vamos dejando atrás muchos, pero muchos pueblos.

EGA

Camino de Santiago I

"Mira cada camino de cerca y con intención. Pruébalo tantas veces consideres necesario. Luego, hazte a ti mismo, y a ti solo, una pregunta.¿tiene corazón este camino?

Todos los caminos son lo mismo: no llevan a ninguna parte. Puedo decir que he recorrido caminos largos, muy largos, pero no estoy en ninguna parte. Ningún camino lleva a ninguna parte pero uno tiene corazón y el otro no. Uno hace gozoso el viaje, mientras lo sigas, eres uno con él. El otro te hará maldecir tu vida. Uno te hace fuerte, el otro te debilita"

Don Juan

La tremenda soledad que me invadió en Asturias me hizo salir corriendo antes de tiempo, y finalmente llegué a Roncesvalles.

A pesar de todas las metas que fijé en el camino, no tenía ni puta idea de lo que estaba haciendo ahí. El tren llegó tarde, perdí el autobús de peregrinos y tuve que pagar 50 euros por que me subieran hasta ese recóndito lugar en la cima de los pirineos.

El albergue, grande y antiguo como dormitorio de campo de concentración, me dió la imagen de lo que es escuchar ronquidos de todo tipo al unisono.

A las 5 de la mañana, fui el primer peregrino en dejar el albergue. Camine bajo la luna llena llendo y viniendo por las nubes. No olvidaré mi primer miedo del camino. En completa obscuridad aquellos perros ladrándome con odio. Me sentían, me veían, y yo no tenía la más mínima idea de donde estaban, si estaban sueltos ó amarrados. Quedé parado un buen rato pensando en que hacer.

Con el alba, y al empezar a abrirme paso por el camino, todo cambió. El día era increible, el paisaje alucinante. Mi cuerpo, atrofiado en vicios, y entumecido de no hacer nada en los últimos meses, me agradecía lo que hacía eternamente.

No tuvo que pasar tanto tiempo para darme cuenta que el camino, me cambiaría bruscamente. Al igual que Dorothy, fui encontrando personajes, y de la misma manera pareciera que estoy buscando valor, corazón y cerebro, ó mejor dicho, en mi caso, equilibrándolo todo.

Monique, me encontró pérdida en camino y lengua.

Mientras yo busco el camino para iniciar una nueva vida, ella trata de encontrar la manera de encontrarse al final de su vida activa por causa de su jubilación. No compartimos cosas muy profundas, compartimos más bien silencios y una que otra plática agradable.

-La clave del camino, está en la confianza y en la humildad- Dijo.

Varias veces, por ritmos diferentes nos separamos pero siempre volviéndonos a encontrar. Terminé mi experiencia con Monique en un prado, donde me dió pan, quesó y albaricoques secos.

Llegando a Larrasoaña, sobre un puente medieval, estaba Fabrice. Ocupaba el mejor sitio del puente. Tomaba el sol sin camisa y mostraba su diente amarillo comparado al resto. Cortando queso pimentado y pan con su cuchillo de campo, me ofreció, mientras seguía aventándoles moronas a los peces.

Nuestras vidas, completamente polos opuestos, con diferentes ambiciones y sueños no me impidieron respetarlo y admirarlo. En su descanso bien merecido de haber cumplido 1600km recorridos desde Francia, me hablaba de su desempleo, su gusto por la agricultura y su pasión por hacer los caminos del mundo.

-¿Por que lo haces?-Pregunté

-Pour me retrouver.

Era divertido ver como los polos opuestos eran atraídos al camino por la misma razón.

A un punto, después de platicar un muy buen rato me dijo que le apetecía seguir su ruta. Nos despedimos como amigos de confianza. Como buenos peregrinos nos deseamos el buen camino, buena suerte en la vida y demás cosas positivas. Antes de despedirse me recomendó que disfrutará el viaje, me dijo que seguramente cuando llegará a Santiago, estaría muy contento de haberlo logrado pero que en el fondo estaría triste de que se hubiera acabado, y que ya no tuviera más que recorrer.

Hasta ahora, el camino me ha dejado boquiabierto. Seguido siento la tristeza y la presencia del fantasma y siento ganas de quebrarme, pero siempre se apacigua con el fuerte viento que de pronto llega a menear todos los troncos fijos de los pirineos, y a recordárme que no voy solo, y que al igual que ellos, estoy más fijo de lo que creía.

Veo dificil conocer leones, espantapájaros y hombres de hojalata, aunque siempre existe la posibilidad. Incluso, creo que conoceré gente más interesante que aquellos personajes del mundo de Oz. Al final, da igual. Mientras los personajes sigan apareciendo en el camino, y yo, siga encontrándo mi camino sobre el camino, todo irá bien.

EGA.

Sinemorets

“cualquier sea el lugar donde yo estoy, si estoy contigo, estoy a casa.” B. Ch.

Habíamos estado viajando por muchos lugares.

Un país desconocido, pensamientos con profundidades abismales y mensajes entre líneas. Sentimientos ocultos, minados desde hacía muchos años atrás, cuerpos que se reconocían entre sí, y que a su vez, fueron tomando nuevos rumbos para explorar terrenos desconocidos y carreteras nuevas.

Habías dejado de discutir para mirarme, había decidido dejarte ver un par de heridas grotescas. Habíamos puesto el pasado y el futuro a un lado decidiendo simplemente fundirnos en aquel presente.

Habíamos estado viajando juntos por muchos lugares.
Caminando bajo la lluvia impresionante que nos recibió en la capital y en la costa. Decepciones milimétricas que intentaban opacar lo que brillaba por si solo, y al menos está vez, nos dábamos cuenta.

Después de dos horas de viaje. Una en un autobús pollero de Sozopol a Kitten donde tuvimos la primera fricción del viaje a causa de mi demonio personal, ó bien, mi fantasma favorito.

 -Quizás te has equivocado en volver, Lalo. – Dijo.

La segunda, en un taxi hasta nuestro destino final. Sinemorets. Mi demonio personal había comprendido que por ahora no me podía hacer daño, y yo, creo haber logrado hacer sentir que verdaderamente lo hacía con una causa diferente a la que ella percibía

A quince minutos de la frontera con Turquía, llegamos al fin del mundo. Llegamos a Sinemorets. Llevábamos todo nuestro equipaje, no teníamos hotel, y teníamos un billete de Kitten a Sofia para la medianoche.

La playa tenía una extensión de 20 metros entre el mar y un río completamente virgen. No había ningún edificio a la redonda y el poco turismo en el lugar era diferente al que habíamos visto antes.

Caminamos por la playa cargando todo el equipaje y el sol en nuestras espaldas. Escogimos un sitio a la mitad de la playa, con nadie alrededor. Dejamos todas las cosas y nos aventamos al mar.

La temperatura del mar era perfecta. Las olas eran suaves, el cielo era de un azul claro que vibraba con distintas frecuencias al azul obscuro del mar, no había nubes. Ella flotaba muy cerca de mi y me sonreía con una sinceridad implacable. Nos abrazamos en el agua, nos besamos en el agua.

Las olas me seguían acariciando y acurrucando en un ir venir hipnotizante. Pensé en mi familia, en mis amigos, en mi país. Pensé en lo pinche lejos que estaba de todo aquello. Sentí una sensación de desapego que jamás en mi vida sentí. No necesitaba nada en ese instante, NADA! Me sentí ligero como no me había sentido en muchos meses. Quizás en muchos años. Quizás jamás. Me sentía libre, me sentía muy feliz, tan feliz que sonreía y me carcajeaba de mi en el agua al mismo tiempo que me hubiese gustado llorar.

 Lo compartí con ella, le quizé explicar lo que sigo sin lograr.

-No sé si soy feliz, pero, justo ahora… Estoy feliz – Dije. Feliz, feliz, FELIZ!

Su cabello mojado, su sonrisa implacable, el azul obscuro del mar, el cielo límpio. El fin del mundo, la sal, el mar, la gente, la arena, el río, los backpacks tirados en la arena, el pareo, las colinas por donde habíamos llegado, la luz, ella tomando el sol, secándose. Había salido del agua, y yo decidí quedarme más tiempo gozando ese momento tan intenso, tan bonito, tan mío.

Habíamos estado viajando por muchos lugares. Los dos adolescentes se encontraban en los ojos de adulto por primera vez. ¿Con un nuevo horizonte?

Antes de salir del agua, dijo.

-No sé lo que vaya a pasar en el futuro. Quizás, nos conocimos tan solo para vivir este día, tu y yo.

EGA.