Camino de Santiago I
"Mira cada camino de cerca y con intención. Pruébalo tantas veces consideres necesario. Luego, hazte a ti mismo, y a ti solo, una pregunta.¿tiene corazón este camino?
Todos los caminos son lo mismo: no llevan a ninguna parte. Puedo decir que he recorrido caminos largos, muy largos, pero no estoy en ninguna parte. Ningún camino lleva a ninguna parte pero uno tiene corazón y el otro no. Uno hace gozoso el viaje, mientras lo sigas, eres uno con él. El otro te hará maldecir tu vida. Uno te hace fuerte, el otro te debilita"
Don Juan
La tremenda soledad que me invadió en Asturias me hizo salir corriendo antes de tiempo, y finalmente llegué a Roncesvalles.
A pesar de todas las metas que fijé en el camino, no tenía ni puta idea de lo que estaba haciendo ahí. El tren llegó tarde, perdí el autobús de peregrinos y tuve que pagar 50 euros por que me subieran hasta ese recóndito lugar en la cima de los pirineos.
El albergue, grande y antiguo como dormitorio de campo de concentración, me dió la imagen de lo que es escuchar ronquidos de todo tipo al unisono.
A las 5 de la mañana, fui el primer peregrino en dejar el albergue. Camine bajo la luna llena llendo y viniendo por las nubes. No olvidaré mi primer miedo del camino. En completa obscuridad aquellos perros ladrándome con odio. Me sentían, me veían, y yo no tenía la más mínima idea de donde estaban, si estaban sueltos ó amarrados. Quedé parado un buen rato pensando en que hacer.
Con el alba, y al empezar a abrirme paso por el camino, todo cambió. El día era increible, el paisaje alucinante. Mi cuerpo, atrofiado en vicios, y entumecido de no hacer nada en los últimos meses, me agradecía lo que hacía eternamente.
No tuvo que pasar tanto tiempo para darme cuenta que el camino, me cambiaría bruscamente. Al igual que Dorothy, fui encontrando personajes, y de la misma manera pareciera que estoy buscando valor, corazón y cerebro, ó mejor dicho, en mi caso, equilibrándolo todo.
Monique, me encontró pérdida en camino y lengua.
Mientras yo busco el camino para iniciar una nueva vida, ella trata de encontrar la manera de encontrarse al final de su vida activa por causa de su jubilación. No compartimos cosas muy profundas, compartimos más bien silencios y una que otra plática agradable.
-La clave del camino, está en la confianza y en la humildad- Dijo.
Varias veces, por ritmos diferentes nos separamos pero siempre volviéndonos a encontrar. Terminé mi experiencia con Monique en un prado, donde me dió pan, quesó y albaricoques secos.
Llegando a Larrasoaña, sobre un puente medieval, estaba Fabrice. Ocupaba el mejor sitio del puente. Tomaba el sol sin camisa y mostraba su diente amarillo comparado al resto. Cortando queso pimentado y pan con su cuchillo de campo, me ofreció, mientras seguía aventándoles moronas a los peces.
Nuestras vidas, completamente polos opuestos, con diferentes ambiciones y sueños no me impidieron respetarlo y admirarlo. En su descanso bien merecido de haber cumplido 1600km recorridos desde Francia, me hablaba de su desempleo, su gusto por la agricultura y su pasión por hacer los caminos del mundo.
-¿Por que lo haces?-Pregunté
-Pour me retrouver.
Era divertido ver como los polos opuestos eran atraídos al camino por la misma razón.
A un punto, después de platicar un muy buen rato me dijo que le apetecía seguir su ruta. Nos despedimos como amigos de confianza. Como buenos peregrinos nos deseamos el buen camino, buena suerte en la vida y demás cosas positivas. Antes de despedirse me recomendó que disfrutará el viaje, me dijo que seguramente cuando llegará a Santiago, estaría muy contento de haberlo logrado pero que en el fondo estaría triste de que se hubiera acabado, y que ya no tuviera más que recorrer.
Hasta ahora, el camino me ha dejado boquiabierto. Seguido siento la tristeza y la presencia del fantasma y siento ganas de quebrarme, pero siempre se apacigua con el fuerte viento que de pronto llega a menear todos los troncos fijos de los pirineos, y a recordárme que no voy solo, y que al igual que ellos, estoy más fijo de lo que creía.
Veo dificil conocer leones, espantapájaros y hombres de hojalata, aunque siempre existe la posibilidad. Incluso, creo que conoceré gente más interesante que aquellos personajes del mundo de Oz. Al final, da igual. Mientras los personajes sigan apareciendo en el camino, y yo, siga encontrándo mi camino sobre el camino, todo irá bien.
EGA.

Este es solo un paseillo diurno por ahi. Maravillosamente escrito.
Comment by Oso — September 4, 2007 @ 8:04 am