Invierno
La nieve caía sin perdonar, cubría la muerte que ya había traído el otoño.
El Khukuri entró de un tajo hermoso al cuello. El soldado tiró su Ka-bar al suelo recibiendo el beso de Samael, y en tan solo un instante, derramando todos sus veranos, lograba teñir de vida al amor blanco, congelado y muerto de la tierra.
Aquella isla oculta era violada. Toda la aldea en llamas.
Un piano hecho pedazos, una muñeca sin cabeza, un cuadro incompleto y un anciano llamado Geppetto muerto de un granadazo al lado.
Lejos de ahí, con una herida en la parte superior izquierda de su espalda, Lilith, a orillas del mar rojo, bajo una tormenta de arena, llora desconsolada.
EGA
